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La oficina flexible, mucho más que un cambio del espacio.

La oficina flexible surge como necesidad de solucionar los problemas de espacio con los que se encuentran muchas compañías en diferentes sectores.

“Un cambio de los espacios permite fomentar el intercambio de conocimientos, el aprendizaje continuo e invita a los empleados a relacionarse de forma más cercana”

Progresa una nueva forma de trabajar mucho más flexible. Cara al futuro hará que los empleados se adapten mejor a las necesidades cambiantes del negocio.

El objetivo consiste en llevar a cabo una mayor optimización de los metros cuadrados de las sedes. De esta forma, podrán crecer sin necesidad de hacer modificaciones cuando se lleven a cabo cambios organizativos o crecimiento de la plantilla de trabajadores.

Nueva identidad corporativa
Este tipo de cambio, en la manera de trabajar, coincide en muchas ocasiones con el cambio de la imagen corporativa y la re-definición de los valores y cultura.

La necesidad de mostrar coherencia entre el modelo empresarial, la estrategia corporativa y la identidad visual, generar un efecto visual positivo y atractivo en los diferentes espacios. Las oficinas deben ser un reflejo fiel de la nueva identidad y la filosofía de la compañía. Con ella se consigue mejorar la adopción e implantación de los nuevos valores. Se trata de reflejar una cultura que favorezca la cercanía, la transparencia y la agilidad.

Cultura colaborativa
A parte de solventar los problemas de espacio, la iniciativa de cada proyecto debe contar con la idea de implantar una cultura corporativa de colaboración.  Ofrecer una actividad más flexible donde los empleados disponen de numerosas tipologías para realizar tanto su trabajo individual como para reunirse con sus compañeros.

Todo esto facilita la fluidez en la comunicación y la colaboración entre los equipos. La reestructuración de las oficinas permite destinar muchos más metros cuadrados a áreas de colaboración. En los proyectos se consigue facilitar alternativas y soluciones a las diversas necesidades diarias, con espacios diseñados para cada tipo de actividad (salas polivalentes, de concentración, para conferencias y reuniones, espacios para llamadas telefónicas, estancias comunes…).

Todo ello, se traduce en un aumento en el número de salas de reunión de diferentes tamaños y dotación tecnológica y una mayor agilidad en el trabajo, gracias a los espacios sin reserva y áreas informales. Todos estos espacios son complementados con una serie de herramientas que favorecen la participación y proactividad de los empleados. Pizarras, pantallas, salas especiales para videoconferencias y para fomentar la creatividad, con mobiliario más relajado.

Una mayor digitalización
La tecnología es un elemento esencial para el buen funcionamiento y éxito de la implantación total de cualquier proyecto. Sin la integración de las nuevas herramientas el modelo no tendría sentido. Permite ayudar a reducir desplazamientos y ser más eficientes a través de su buen uso, junto con sus funcionalidades de audio, vídeo, conferencias o jabber, entre otros.

Además, este concepto de oficina impulsa a su vez otros como el Proyecto Paperless, para así potenciar la reducción del impacto medioambiental, promoviendo las herramientas digitales y un menor consumo del papel. Es una tendencia que cada vez está siendo más demandada por un mayor número de compañías de diferentes sectores.

El mundo está en constante cambio y las oficinas no han de quedarse atrás.